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Como hacer salami casero

¿Te gusta el salami? ¿Quieres aprender a hacerlo en casa con ingredientes naturales y sin conservantes? Entonces este post es para ti. Te voy a enseñar paso a paso cómo hacer salami casero, un embutido delicioso y fácil de preparar. Sigue leyendo y verás que no es tan complicado como parece.

Lo primero que necesitas son los ingredientes. Para hacer salami casero vas a necesitar:

– 1 kg de carne de cerdo magra, preferiblemente de lomo o solomillo.
– 200 g de tocino o panceta.
– 25 g de sal.
– 5 g de pimienta negra molida.
– 2 g de ajo en polvo.
– 2 g de nuez moscada rallada.
– 1 g de pimentón dulce o picante, según tu gusto.
– 0.5 g de sal nitro, un aditivo que ayuda a conservar el color y el sabor del salami. Puedes encontrarlo en tiendas especializadas o por internet.
Tripa natural de cerdo, de unos 40 mm de diámetro. La puedes comprar en carnicerías o pedirla por encargo.

Una vez que tienes todos los ingredientes, el siguiente paso es picar la carne y el tocino. Puedes hacerlo con una picadora eléctrica o con un cuchillo bien afilado. Lo importante es que queden trozos pequeños y uniformes, de unos 5 mm de grosor.

Después, mezcla la carne y el tocino con la sal, la pimienta, el ajo, la nuez moscada, el pimentón y la sal nitro. Amasa bien con las manos hasta que se integren todos los sabores. Deja reposar la mezcla en la nevera durante unas 12 horas para que se macere.

El siguiente paso es embutir la mezcla en la tripa. Para ello, necesitas una máquina embutidora o una manga pastelera con una boquilla grande. Si usas una máquina, sigue las instrucciones del fabricante. Si usas una manga, introduce la mezcla en ella y ve rellenando la tripa con cuidado, sin dejar aire ni huecos. Ata los extremos de la tripa con hilo de cocina y haz nudos cada 15 cm para formar los salamis.

Ahora viene la parte más importante: el secado. El salami necesita secarse al aire libre durante unas 4 semanas para que adquiera su textura y sabor característicos. Para ello, cuelga los salamis en un lugar fresco, seco y ventilado, lejos de la luz directa del sol y de fuentes de calor. Puedes usar un armario, un sótano o un balcón. Lo ideal es que la temperatura sea entre 15 y 20 ºC y la humedad entre 60 y 80%.

Durante el secado, los salamis perderán peso y se endurecerán. Es normal que aparezca un moho blanco en la superficie, que ayuda a proteger el salami y a darle sabor. Si ves algún moho verde o negro, quítalo con un paño húmedo y vinagre.

salami casero

Pasadas las 4 semanas, tus salamis caseros estarán listos para disfrutar. Puedes conservarlos en la nevera envueltos en papel de cocina o en un recipiente hermético durante varios meses. Córtalos en lonchas finas y sírvelos con pan, queso, aceitunas o lo que más te guste. ¡Buen provecho!


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